Pintando canas, con unos vaqueros negros, unas gafas oscuras y la rebeldía del roquero intacta en el alma, Miguel Ríos repasa en su cabeza las crónicas de canciones como El Himno de la Alegría, Santa Lucía, El Blues de la Soledad y tantas otras con las que recorrió el mundo durante 50 años y que ahora lo acompañan en su tan soñado adiós de los escenarios, cuando, como los grandes toreros, se corta la coleta ante la ovación de sus miles de admiradores que se niegan a verle partir.
Aunque, como lo dice en su canción de despedida, aun tiene megas en su cabeza para otros quince minutos de gloria, Mike Ríos, como se le conocía en los primeros años, quiere decirle adiós a las giras y desordenes, evitando envejecer en los escenarios para darle paso a aquellos artistas como Pereza, M-Clan, Amaral, Juanes para que asuman la carga de mantener al rock como referente en la historia cultural de nuestro idioma.
Perteneciente a una generación de oro que comparte con Víctor Manuel, Ana Belén, Joan Manuel Serrat, con quienes hizo la gira El Gusto es Nuestro, y Joaquín Sabina, Miguel Ríos fue la voz de una juventud que encontraba en la música la ventana a un mundo en libertad y alejado de las opresiones políticas de la España Franquista, abrazando una música que para ellos, en su momento, era extraña pero universal, como la llave de entrada a una nueva sociedad.
En la década de los ochenta se convirtió en el padrino de Los Secretos, Nacha Pop, Tequila, Los Hombres G, La Unión, Ketama y tantos otros artistas que recibieron su nueva libertad con el movimiento revolucionario de la Movida Madrileña que unió dos generaciones y delineó definitivamente el mapa de la música española, y en español, hasta nuestros días.
Con ocasión de celebrar su carrera, Gran Vía, el programa de Unisabanaradio.Tv dedicado a la música española habló con el maestro desde su natal Granada.
Gran Vía: Maestro, bienvenido a Colombia, comencemos hablando de la canción que le abre las puertas del mundo, El Himno de la Alegría ¿Qué recuerda de su proceso creativo?
Miguel Ríos: El himno fue para mí esas canciones milagro, después de seis años en la industria y buscando un camino común que uniera mi lengua con la cultura proveniente de Gran Bretaña y Estados Unidos me encontré con la idea de tomar el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven y formar una canción con la que se hable a la humanidad completa sobre la libertad, sobre todo a una época específica en España, pero que también se uso para protestar en contra de guerras y dictaduras en todo el mundo.
GV: ¿Que memorias tiene de estos 50 años de carrera?
MR: Mirando hacia atrás me gusta recordar el romanticismo que nos llevo a abrazar el rock, tan lejano y maravilloso que poco a poco fuimos haciendo nuestro lenguaje. He vivido muy intensamente, ocupando 3 o 4 vidas recorridas con mucha intensidad, burlando a veces el destino para poder sentirnos libres.
GV: Volviendo por sus canciones, en Colombia lo recordamos, además del Himno, por una poderosa balada de su disco Rock and Roll Boomerang, Santa Lucía. ¿Qué recuerdos especiales le trae esta canción?
MR: Ya con este disco nosotros como artistas comenzamos a igualarnos con los artistas sajones con producciones de primera calidad. Y la canción es uno de esos éxitos inesperados, yo no pensaba incluirla, que ha traspasado generaciones y rompió con mi idea de que para ser un roquero en todo su sentido me tenía alejar de las baladas. Es una canción que te entra a la epidermis con una gran carga de emocionalidad, que aun hoy me permite unir a las personas sin importar que hayan pasado 30 años.
GV: Maestro, y para irnos. ¿Qué le dice a Colombia?
MR: Pues que le mando un abrazo muy grande y mucha suerte al país y a sus maravillosos seres humanos. Tienen un país muy interesante, al que solo pude ir con el Gusto es Nuestro en el 98 o 99, y que a mí personalmente me atrae mucho por su parte cultural, ya sea con la literatura o con la música, con gente tan atrayente como Los Aterciopelados o el único Juanes. Él está haciendo un trabajo social que representa en su esencia al rock, que a la larga es busca contar una realidad y darle la voz a aquellos que no la tienen. Personas como él son las que le aseguran una muy larga vida a la rebeldía de la juventud y del rock and roll.
Un espacio para conversar sobre lo que nos deja la relación íntimamente construida entre la comunicación y las relaciones internacionales
miércoles, 20 de octubre de 2010
jueves, 23 de septiembre de 2010
Expulsión de gitanos de Francia, un símbolo de racismo fuera de tiempo
En minutos en los que por aquí las noticias están relacionadas con la muerte de Tirofijo, de lo que seguramente hablaremos en otro encuentro, quiero tomarme unos segundos para, con la intención de continuar con la ventana abierta la semana pasada, hablar de las políticas migratorias en Europa y las polémicas desatadas por las expulsiones de gitanos en Francia.
Tenemos que arrancar explicando qué fue lo que pasó. El gobierno del presidente Nicolás Sarkozy, que arrancó en el 2007 como un símbolo de reivindicación del alicaído espíritu francés y como una esperanza para la recuperación económica de Europa, ha visto como sus políticas internas, sus escándalos personales y los pocos resultados en la solución de la crisis financiera, ha hecho que, con la intención de recuperar un poco de su popularidad, prometiera la expulsión de su territorio de 700 gitanos hacia Rumania, fundamentándose en el respeto de las leyes de inmigración francesas.
Vamos a ver. Las leyes están hechas para ser cumplidas, y, a pesar de las normas de tránsito comunitario en Europa, los inmigrantes tienen que respetarlas para permanecer en sus territorios. Los ilegales son personas que están incumpliendo los códigos y constituciones y como tal tienen que ser sancionados.
El problema que se está viendo aquí es la estigmatización de una raza, una cultura o unos personajes específicos. Y esto no es nuevo. Ya hemos visto estos casos en otros momentos históricos. Llámense judíos, rusos, persas, kurdos o gitanos, pueblos enteros han sido expulsados de territorios consolidados, o por consolidar, basándose en leyes y constituciones legalmente tramitadas. Se estaban cumpliendo las normas… ¿Pero a qué costo?
Después de los encandecidos debates que arrancó la polémica ley de señalamiento de inmigrantes en Arizona, Estados Unidos, estas acciones impulsadas por Francia es un golpe más contra la globalización social y contra la unidad europea. Cabe recordar que Rumania es el miembro 27 de la Unión y sus ciudadanos, aunque sean tan particulares como los gitanos, tienen derecho de libro circulación por los países miembros y acceso a trabajo por hasta tres meses sin permisos específicos.
Sin ilusión de impulsar el incumplimiento de la ley, las ideas racistas sobre las que se sostienen estas acciones estatales desconocen una realidad de a pulso de nuestra sociedad contemporánea, y es que los países se construyen en una delicada balanza entre los nacionales y extranjeros, que al final enriquecen las culturas y dinámicas sociales.
El racismo legal es una estrategia de acción histórica, pero que con la evolución actual de la sociedad no tiene un espacio lógico. Esa una idea de épocas oscuras, que se creían parte de un pasado muy lejano... Que equivocado estaba.
Tenemos que arrancar explicando qué fue lo que pasó. El gobierno del presidente Nicolás Sarkozy, que arrancó en el 2007 como un símbolo de reivindicación del alicaído espíritu francés y como una esperanza para la recuperación económica de Europa, ha visto como sus políticas internas, sus escándalos personales y los pocos resultados en la solución de la crisis financiera, ha hecho que, con la intención de recuperar un poco de su popularidad, prometiera la expulsión de su territorio de 700 gitanos hacia Rumania, fundamentándose en el respeto de las leyes de inmigración francesas.
Vamos a ver. Las leyes están hechas para ser cumplidas, y, a pesar de las normas de tránsito comunitario en Europa, los inmigrantes tienen que respetarlas para permanecer en sus territorios. Los ilegales son personas que están incumpliendo los códigos y constituciones y como tal tienen que ser sancionados.
El problema que se está viendo aquí es la estigmatización de una raza, una cultura o unos personajes específicos. Y esto no es nuevo. Ya hemos visto estos casos en otros momentos históricos. Llámense judíos, rusos, persas, kurdos o gitanos, pueblos enteros han sido expulsados de territorios consolidados, o por consolidar, basándose en leyes y constituciones legalmente tramitadas. Se estaban cumpliendo las normas… ¿Pero a qué costo?
Después de los encandecidos debates que arrancó la polémica ley de señalamiento de inmigrantes en Arizona, Estados Unidos, estas acciones impulsadas por Francia es un golpe más contra la globalización social y contra la unidad europea. Cabe recordar que Rumania es el miembro 27 de la Unión y sus ciudadanos, aunque sean tan particulares como los gitanos, tienen derecho de libro circulación por los países miembros y acceso a trabajo por hasta tres meses sin permisos específicos.
Sin ilusión de impulsar el incumplimiento de la ley, las ideas racistas sobre las que se sostienen estas acciones estatales desconocen una realidad de a pulso de nuestra sociedad contemporánea, y es que los países se construyen en una delicada balanza entre los nacionales y extranjeros, que al final enriquecen las culturas y dinámicas sociales.
El racismo legal es una estrategia de acción histórica, pero que con la evolución actual de la sociedad no tiene un espacio lógico. Esa una idea de épocas oscuras, que se creían parte de un pasado muy lejano... Que equivocado estaba.
jueves, 16 de septiembre de 2010
¿El radicalismo se quita la careta?
Hace unos días estábamos conmemoramos los nueve años de los terribles atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono, en Nueva York y Washington. Un evento histórico del que aún estamos viviendo las consecuencias que trajo, a nivel político y económico. Sin embargo, hoy quisiera hablar de una nueva pata que le salió al gato, el levantamiento de un nuevo radicalismo de derecha dentro de la sociedad norteamericana.
Vamos a ver, los amoríos de algunas facciones del blanco americano con la extrema derecha, casi siempre originada en el partido republicano e íntimamente relacionada con el conservatismo recalcitrante, no son nuevos. Ya lo retrataba muy bien D.W. Griffith en el Nacimiento de una Nación. Sin embargo causa curiosidad, y en ciertos espacios miedo, las polémicas creadas por la construcción de una mezquita en Manhattan cerca de la Zona Cero, las convocatorias a quemar copias del Corán hechas por un pastor, que ante la necesidad imperiosa de sumar más adeptos a su congregación, de 50 personas, no se le ocurrió mejor idea que salir a los medios a convocar a manifestaciones dignas de la Alemania de los años 30 o la Venezuela del siglo XXI.
Pero sobretodo, me despierta una profunda curiosidad el movimiento fundado en el 2009 conocido como el Tea Party, que rememorando a los colonos revolucionarios que se levantaron en contra de nuevos impuestos por la corona británica a finales del siglo XVIII, han surgido como una alternativa para aquellos radicales estadounidenses que quieren un estado NO interventor, sin inmigrantes, y de paso, si se puede, sin minorías en cargos de poder.
Es conveniente que los americanos de una vez por todas entiendan que el papel que tienen que jugar en el mundo no es el de replicar el ejemplo de Superman y luchar por la libertad y la democracia. Ya cada país que se haga responsable de su desorden.
Su función debe ser, en tiempos de globalización, estabilizar su mercado interior, su economía, servir de verdadero y eficaz mediador en conflictos mundiales y asumir su posición como uno de los ejes centrales de las relaciones internacionales.
Deben dejar el miedo a lo diferente. Permitirle al presidente Barack Obama continuar con su labor, que a pesar de si mismos, está logrando hacer historia con la reforma de la salud y poniendo en cintura el desastre creado en Wall Street por las normas de la administración Bush.
Ahora, tengo claro que dentro de poco tendré que despertar y ver como los del Tea Party ganan algunos escaños en las elecciones de noviembre y el avance hecho hace dos años en la elección presidencial, comenzará a encontrar la fórmula de retroceso. Habrá que seguir mirando al sur.
Vamos a ver, los amoríos de algunas facciones del blanco americano con la extrema derecha, casi siempre originada en el partido republicano e íntimamente relacionada con el conservatismo recalcitrante, no son nuevos. Ya lo retrataba muy bien D.W. Griffith en el Nacimiento de una Nación. Sin embargo causa curiosidad, y en ciertos espacios miedo, las polémicas creadas por la construcción de una mezquita en Manhattan cerca de la Zona Cero, las convocatorias a quemar copias del Corán hechas por un pastor, que ante la necesidad imperiosa de sumar más adeptos a su congregación, de 50 personas, no se le ocurrió mejor idea que salir a los medios a convocar a manifestaciones dignas de la Alemania de los años 30 o la Venezuela del siglo XXI.
Pero sobretodo, me despierta una profunda curiosidad el movimiento fundado en el 2009 conocido como el Tea Party, que rememorando a los colonos revolucionarios que se levantaron en contra de nuevos impuestos por la corona británica a finales del siglo XVIII, han surgido como una alternativa para aquellos radicales estadounidenses que quieren un estado NO interventor, sin inmigrantes, y de paso, si se puede, sin minorías en cargos de poder.
Es conveniente que los americanos de una vez por todas entiendan que el papel que tienen que jugar en el mundo no es el de replicar el ejemplo de Superman y luchar por la libertad y la democracia. Ya cada país que se haga responsable de su desorden.
Su función debe ser, en tiempos de globalización, estabilizar su mercado interior, su economía, servir de verdadero y eficaz mediador en conflictos mundiales y asumir su posición como uno de los ejes centrales de las relaciones internacionales.
Deben dejar el miedo a lo diferente. Permitirle al presidente Barack Obama continuar con su labor, que a pesar de si mismos, está logrando hacer historia con la reforma de la salud y poniendo en cintura el desastre creado en Wall Street por las normas de la administración Bush.
Ahora, tengo claro que dentro de poco tendré que despertar y ver como los del Tea Party ganan algunos escaños en las elecciones de noviembre y el avance hecho hace dos años en la elección presidencial, comenzará a encontrar la fórmula de retroceso. Habrá que seguir mirando al sur.
Comics history and ideology (World War 2)
Sometimes you think the reality that came into you live never Intend to drive from a different path, but since the beginning of time, the human being have learn how to manipulate all the things that surround him in a way to improve his way of life.
He had learn to use the violence, de money, the ideas to influence the behavior of those around, but with the industrial revolution, which had collect all that it can from the invention of the Guttenberg’s print and the evolution of the education in the modern age, but most of all with the fruits of the Illustration period, people begun to see the important use of the information as a tool to achieve power.
In this point, using something present in Marcela Pizarro’s work, we have to define the difference between communication and information. Which, to be honest, it’s very simple. Communication is the capability of all human being to get in contact with all the creatures in the world. It’s the ability to shape myself into one culture and be able to interact with others. Then, information is the message, the purpose behind the ability to communicate.
Now, in the field of visual arts, even though I’m not an expert, we need to say that all of those who use communication/information as a way to influence in some part of society have found to make their point more directly a very useful allied in all their manifestations. Today we want to narrow the speech to one of these very powerful arts, the Comics Books and the Graphics Novels.
We can get into our time machine and travels to the eighteen century, in the heat point of the French revolution, and find a numerous group of artist who use cartoons to irrigate the illustrate message to all the society through the colors and lines presents in the pictures. It was an easy way to spray a message that change lives around the world.
But these artistic trends come hand to hand with other two phenomenons: the encyclopedia and the new urban way of life.
The encyclopedia became an open window to the world for all the society in the old regime. It helped to show, most of all in a graphic way, all the things that weren’t familiar to the people, like animals, flowers, inventions, etc. Next to it, was the fact that the people from the European country left their fields to take a place, no matter how small o dirty, in the new society created by the industrial revolution, even though it was only in its first stages.
In the nineteen century the reality wasn’t going to return to its early years, no matter how much the monarchies tried, don’t forget the Vienna’s Congress. The non-stop process of the industrial revolution brought a spectacular advance in the mass media and of course in their capacity to change or influence the way all the society saw their reality. And, in this picture, week after week the editor reserve an special location to graphic stripes who tell stories about the new worlds that had been discovered, the new technologies or the new way of life in the big cities. Take for example stories like Tarzan, a white man lost in the jungle of Africa during the colonization period, or the new horizons open by Jules Verne or Sir Conan Arthur Doyle.
With the urban development and the technological development, came new problems and new heroes. The children were interest in the stories about wild adventurers or intelligent detectives. And the media work to give them what they want.
But in the 1930’s, in the middle of the Great Depression two young sons of European immigrants change the face of comics forever with Superman.
The concept of a super hero wasn’t new. The epic literature is full with examples of characters with super human strength and abilities beyond ant human dream. But Superman was the first to come from out of space and embrace the spirit and values of the American ‘people’ to become the ultimate immigrant, who fight for the freedom and the American way. He came to help the United States to get out from the economical crisis and the government to improve the New Deal.
In this time, comics of super heroes weren’t seeing as a tool to send to the world the message of an American dream. That still was a role for the cowboys. But in the home front Superman and his friends became a household name, and a powerful force to be taken in count if you want to transmit a message to young audiences. For example, Popeye was creating to push younger audiences to eat more vegetables in time of crisis. All this change in “September 7 1941, a day that will life in infamy”.
As international crisis loomed ever larger in the American consciousness, comic books already applied their particular way to deal with this kind of problems. Arrives a new kind of hero, with the American flag in his chest, and urge the nation to unite forces against all kind of foreign aggressions as the ones that were taking place in Europe. Was the time for Captain American, The Submariner, Green Lantern, Superman and The Commando Boys to take action against the evil group of villains headed by Adolf Hitler.
The war years were a time of change for American families. The years of Depression were finally over and larger paychecks find their way to moms and dads around the country, which lead to more money for their children and more sales for the publishers of comic books.
Now we saw the first copies of Superman travel to overseas to go with the American troops to Africa, the Pacific and Europe. It was a shock to the other countries in arms, who think that this was a clear prove of the immaturity and unsophistication of the American culture.
Back in the States, the publishers saw this war as an opportunity to boost their image by linking their products to patriotism and the war effort. Superman and Batman urged readers to donate to the Red Cross and buy bond wars to support the troops. Captain America teaches how to recycle paper.
And this was an opportunity that the government understood and uses the power of modern media to influence public attitudes, using government agencies like the Office of Facts and Figures and the well known by Hollywood, Office of War Information.
He had learn to use the violence, de money, the ideas to influence the behavior of those around, but with the industrial revolution, which had collect all that it can from the invention of the Guttenberg’s print and the evolution of the education in the modern age, but most of all with the fruits of the Illustration period, people begun to see the important use of the information as a tool to achieve power.
In this point, using something present in Marcela Pizarro’s work, we have to define the difference between communication and information. Which, to be honest, it’s very simple. Communication is the capability of all human being to get in contact with all the creatures in the world. It’s the ability to shape myself into one culture and be able to interact with others. Then, information is the message, the purpose behind the ability to communicate.
Now, in the field of visual arts, even though I’m not an expert, we need to say that all of those who use communication/information as a way to influence in some part of society have found to make their point more directly a very useful allied in all their manifestations. Today we want to narrow the speech to one of these very powerful arts, the Comics Books and the Graphics Novels.
We can get into our time machine and travels to the eighteen century, in the heat point of the French revolution, and find a numerous group of artist who use cartoons to irrigate the illustrate message to all the society through the colors and lines presents in the pictures. It was an easy way to spray a message that change lives around the world.
But these artistic trends come hand to hand with other two phenomenons: the encyclopedia and the new urban way of life.
The encyclopedia became an open window to the world for all the society in the old regime. It helped to show, most of all in a graphic way, all the things that weren’t familiar to the people, like animals, flowers, inventions, etc. Next to it, was the fact that the people from the European country left their fields to take a place, no matter how small o dirty, in the new society created by the industrial revolution, even though it was only in its first stages.
In the nineteen century the reality wasn’t going to return to its early years, no matter how much the monarchies tried, don’t forget the Vienna’s Congress. The non-stop process of the industrial revolution brought a spectacular advance in the mass media and of course in their capacity to change or influence the way all the society saw their reality. And, in this picture, week after week the editor reserve an special location to graphic stripes who tell stories about the new worlds that had been discovered, the new technologies or the new way of life in the big cities. Take for example stories like Tarzan, a white man lost in the jungle of Africa during the colonization period, or the new horizons open by Jules Verne or Sir Conan Arthur Doyle.
With the urban development and the technological development, came new problems and new heroes. The children were interest in the stories about wild adventurers or intelligent detectives. And the media work to give them what they want.
But in the 1930’s, in the middle of the Great Depression two young sons of European immigrants change the face of comics forever with Superman.
The concept of a super hero wasn’t new. The epic literature is full with examples of characters with super human strength and abilities beyond ant human dream. But Superman was the first to come from out of space and embrace the spirit and values of the American ‘people’ to become the ultimate immigrant, who fight for the freedom and the American way. He came to help the United States to get out from the economical crisis and the government to improve the New Deal.
In this time, comics of super heroes weren’t seeing as a tool to send to the world the message of an American dream. That still was a role for the cowboys. But in the home front Superman and his friends became a household name, and a powerful force to be taken in count if you want to transmit a message to young audiences. For example, Popeye was creating to push younger audiences to eat more vegetables in time of crisis. All this change in “September 7 1941, a day that will life in infamy”.
As international crisis loomed ever larger in the American consciousness, comic books already applied their particular way to deal with this kind of problems. Arrives a new kind of hero, with the American flag in his chest, and urge the nation to unite forces against all kind of foreign aggressions as the ones that were taking place in Europe. Was the time for Captain American, The Submariner, Green Lantern, Superman and The Commando Boys to take action against the evil group of villains headed by Adolf Hitler.
The war years were a time of change for American families. The years of Depression were finally over and larger paychecks find their way to moms and dads around the country, which lead to more money for their children and more sales for the publishers of comic books.
Now we saw the first copies of Superman travel to overseas to go with the American troops to Africa, the Pacific and Europe. It was a shock to the other countries in arms, who think that this was a clear prove of the immaturity and unsophistication of the American culture.
Back in the States, the publishers saw this war as an opportunity to boost their image by linking their products to patriotism and the war effort. Superman and Batman urged readers to donate to the Red Cross and buy bond wars to support the troops. Captain America teaches how to recycle paper.
And this was an opportunity that the government understood and uses the power of modern media to influence public attitudes, using government agencies like the Office of Facts and Figures and the well known by Hollywood, Office of War Information.
jueves, 18 de febrero de 2010
De la audacia a la esperanza…
Ha pasado un año y los desafíos a los que se ha visto sometido el presidente estadounidense Barack Obama han puesto a prueba su visión de un nuevo orden mundial basado en la reestructuración de las funciones de las potencias y las nuevas aproximaciones a los grandes problemas de la actualidad. El resultado, dividido, pero para los que estamos montados en el bus de la “obamamanía” estamos confiados con los que se viene a futuro.
Para arrancar, el presidente Obama debe afrontar la finalización de dos operaciones militares importantes. Aunque ha atrasado los plazos propuestos en la campaña para salir de Irak, el plan para sacar a sus tropas de allá se mantiene y los resultados en la lucha contra el terrorismo y el autoritarismo en Afganistán han tenido triunfos, como la reciente muerte del segundo al mando de los talibanes, y fracasos, sobretodo por culpa de temas relacionados con la corrupción gubernamental afgana.
El protagonismo norteamericano en la Conferencia de Copenhague quedó en deuda al los acuerdos no satisfacer las necesidades que existen para iniciar a solucionar el problema del medio ambiente.
Innumerables críticas despertó el Premio Nobel de paz que se le entregó a Barack Obama, al ser el presidente de un país con dos operaciones militares del tamaño de las ya mencionadas. Pero en el fondo, este reconocimiento premia la idea de cambiar las cosas, de cambiar un orden guerrerista y ultra realista impuesto por la administración de George W. Bush. Y en cuanto a eso, bien merecido está.
Y ahora, se viene una prueba de fuego cuando Irán no deja de lanzar serias amenazas de perfeccionar su programa de enriquecimiento de uranio con la idea de convertirse en un país nuclear, desafiando incluso ese nuevo orden mundial que propone Obama, incluso con un nuevo tratado de desarme nuclear con los rusos, que actualice aquellos firmados durante la década de los ochenta.
Se vienen meses muy interesantes, que pondrán a prueba si el aire fresco que trajo a las relaciones internacionales este Presidente es una verdadera fuerza para un cambio real y posible en el orden mundial.
Para arrancar, el presidente Obama debe afrontar la finalización de dos operaciones militares importantes. Aunque ha atrasado los plazos propuestos en la campaña para salir de Irak, el plan para sacar a sus tropas de allá se mantiene y los resultados en la lucha contra el terrorismo y el autoritarismo en Afganistán han tenido triunfos, como la reciente muerte del segundo al mando de los talibanes, y fracasos, sobretodo por culpa de temas relacionados con la corrupción gubernamental afgana.
El protagonismo norteamericano en la Conferencia de Copenhague quedó en deuda al los acuerdos no satisfacer las necesidades que existen para iniciar a solucionar el problema del medio ambiente.
Innumerables críticas despertó el Premio Nobel de paz que se le entregó a Barack Obama, al ser el presidente de un país con dos operaciones militares del tamaño de las ya mencionadas. Pero en el fondo, este reconocimiento premia la idea de cambiar las cosas, de cambiar un orden guerrerista y ultra realista impuesto por la administración de George W. Bush. Y en cuanto a eso, bien merecido está.
Y ahora, se viene una prueba de fuego cuando Irán no deja de lanzar serias amenazas de perfeccionar su programa de enriquecimiento de uranio con la idea de convertirse en un país nuclear, desafiando incluso ese nuevo orden mundial que propone Obama, incluso con un nuevo tratado de desarme nuclear con los rusos, que actualice aquellos firmados durante la década de los ochenta.
Se vienen meses muy interesantes, que pondrán a prueba si el aire fresco que trajo a las relaciones internacionales este Presidente es una verdadera fuerza para un cambio real y posible en el orden mundial.
martes, 9 de febrero de 2010
Nacionalizar o culturizarnos
Interesante, aunque para algunos peligroso, camino en el que se está embarcando la Unión Europea para controlar el flujo de inmigrantes y mantener lo que ellos denominan como identidad nacional.
Francia, Italia, Alemania y Gran Bretaña tomaron medidas para, en medio de la integración comunitaria, asegurar el mantenimiento de culturas y lenguas que permitan a los inmigrantes integrarse mejor a la sociedad y a los nacionales reafirmar las identidades propias que los han personificado durante siglos.
En primera instancia no hay nada de malo. Incluso, podemos ir un poco más allá y afirmar que procesos como estos son necesarios, a pesar de la globalización, para abrir canales efectivos de comunicación que garanticen una mejor integración. Son detalles, además, de buena educación y adaptación al mundo contemporáneo el dominar las lenguas de los países a donde vas y al menos conocer un poco de la historia de esos estados. Por lo menos a los norteamericanos no les caería nada mal, como para aquello de que sepan cómo comportarse con los Latinoamérica y así quitarle aun mas fuerza, si es que teóricamente tienen alguna, a los discursos populistas tan comunes en la izquierda y derecha de nuestro continente.
El verdadero problema de este tipo de iniciativas es que, conociendo las mentalidades de alguno, sino recordar los incidentes de hace algunos años a las afueras de París, pueden derivar en comportamientos racistas, desconociendo los años luz que ha recorrido la Unión Europea en su proceso de construcción.
Vivimos, no en tiempos globalizados, sino en tiempos transnacionales, en donde las fronteras tienen que, antes de reforzarse, irse diluyendo permitiendo la movilización de las personas y las culturas, dándole más protagonismo al individuo dentro del desarrollo del sistema internacional. No cerremos fronteras, adaptémonos. Aprendamos idiomas, culturas, historias. Seamos ciudadanos del mundo y no aldeanos de señores feudales.
Francia, Italia, Alemania y Gran Bretaña tomaron medidas para, en medio de la integración comunitaria, asegurar el mantenimiento de culturas y lenguas que permitan a los inmigrantes integrarse mejor a la sociedad y a los nacionales reafirmar las identidades propias que los han personificado durante siglos.
En primera instancia no hay nada de malo. Incluso, podemos ir un poco más allá y afirmar que procesos como estos son necesarios, a pesar de la globalización, para abrir canales efectivos de comunicación que garanticen una mejor integración. Son detalles, además, de buena educación y adaptación al mundo contemporáneo el dominar las lenguas de los países a donde vas y al menos conocer un poco de la historia de esos estados. Por lo menos a los norteamericanos no les caería nada mal, como para aquello de que sepan cómo comportarse con los Latinoamérica y así quitarle aun mas fuerza, si es que teóricamente tienen alguna, a los discursos populistas tan comunes en la izquierda y derecha de nuestro continente.
El verdadero problema de este tipo de iniciativas es que, conociendo las mentalidades de alguno, sino recordar los incidentes de hace algunos años a las afueras de París, pueden derivar en comportamientos racistas, desconociendo los años luz que ha recorrido la Unión Europea en su proceso de construcción.
Vivimos, no en tiempos globalizados, sino en tiempos transnacionales, en donde las fronteras tienen que, antes de reforzarse, irse diluyendo permitiendo la movilización de las personas y las culturas, dándole más protagonismo al individuo dentro del desarrollo del sistema internacional. No cerremos fronteras, adaptémonos. Aprendamos idiomas, culturas, historias. Seamos ciudadanos del mundo y no aldeanos de señores feudales.
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