jueves, 18 de febrero de 2010

De la audacia a la esperanza…

Ha pasado un año y los desafíos a los que se ha visto sometido el presidente estadounidense Barack Obama han puesto a prueba su visión de un nuevo orden mundial basado en la reestructuración de las funciones de las potencias y las nuevas aproximaciones a los grandes problemas de la actualidad. El resultado, dividido, pero para los que estamos montados en el bus de la “obamamanía” estamos confiados con los que se viene a futuro.

Para arrancar, el presidente Obama debe afrontar la finalización de dos operaciones militares importantes. Aunque ha atrasado los plazos propuestos en la campaña para salir de Irak, el plan para sacar a sus tropas de allá se mantiene y los resultados en la lucha contra el terrorismo y el autoritarismo en Afganistán han tenido triunfos, como la reciente muerte del segundo al mando de los talibanes, y fracasos, sobretodo por culpa de temas relacionados con la corrupción gubernamental afgana.

El protagonismo norteamericano en la Conferencia de Copenhague quedó en deuda al los acuerdos no satisfacer las necesidades que existen para iniciar a solucionar el problema del medio ambiente.

Innumerables críticas despertó el Premio Nobel de paz que se le entregó a Barack Obama, al ser el presidente de un país con dos operaciones militares del tamaño de las ya mencionadas. Pero en el fondo, este reconocimiento premia la idea de cambiar las cosas, de cambiar un orden guerrerista y ultra realista impuesto por la administración de George W. Bush. Y en cuanto a eso, bien merecido está.

Y ahora, se viene una prueba de fuego cuando Irán no deja de lanzar serias amenazas de perfeccionar su programa de enriquecimiento de uranio con la idea de convertirse en un país nuclear, desafiando incluso ese nuevo orden mundial que propone Obama, incluso con un nuevo tratado de desarme nuclear con los rusos, que actualice aquellos firmados durante la década de los ochenta.

Se vienen meses muy interesantes, que pondrán a prueba si el aire fresco que trajo a las relaciones internacionales este Presidente es una verdadera fuerza para un cambio real y posible en el orden mundial.

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