lunes, 2 de febrero de 2009

Grandes esperanzas y aun mayor cantidad de trabajo

Atrás quedó esa noche de 2004 en la que un Senador norteamericano habló de lo que de verdad construía el ya muy dañado, gracias a las torturas, mentiras y pobrezas políticas de los neorealistas de Texas, sueño americano.

Maravillosos discursos bien cuidados con un manejo más que inteligente de los medios de comunicación y una reinvindicación honesta, por lo menos en principio, de una persona que puede trabajar mucho y tener una familia bien conformada construyeron historia cuando en noviembre un afroamericano alcanzó el sueño de Lincoln, Martin Luther King o de los escritores de la temporada siete de 24 y subió al asiento de Roosevelt, Eisenhower, Kennedy y Carter, sí, no están leyendo mal, un presidente absolutamente inepto pero que su gran preocupación por la paz dejó la reconciliación de enemigos históricos... Bueno, después pasó lo de Irán que ya es historia de otro momento.

El presidente Barack Obama, número 44 en la historia de los Estados Unidos, asumió el poder el pasado 20 de enero con un discurso cargado de elementos discursales de tendencias idealistas y realistas, en una mezcla de defensas férreas de la seguridad nacional y reinvindicaciones de la construcción de sueños de paz y prosperidad, haciendo una muy novedosa defensa del medio ambiente... Teniendo en que representa los estadounidenses. Es como si un mandatario chino hablara de defensa de derechos humanos en la asamblea del Partido Comunista.



Ya una vez en la Oficina Oval, ese cuarto que la ficción a visto ocupar a Jack Nicholson y a Lex Luthor, dónde se han desarrollado magistrales tramas de John Grisham, una cantidad de trabajo acumulado, en ocho años de desastres siempre es uno que otro el problema que se atrasa, colmado de profundos desafíos como tener a la economía norteamericana sumida en su peor crisis desde 1929, y no es que no haya tenido otras, hubo una en los 50’s, en los 60's e incluso en los muy prósperos 90's.

Desafíos como el de reconstruir la imagen de Estados Unidos que había estratégicamente levantado el presidente Franklin Delano Roosevelt cuando creo, en su idea de evitarle al mundo nuevos conflictos como los que habían azotado a la humanidad dos veces en menos de 50 años al inicio del siglo XX, el sistema de Naciones Unidas que, aunque gracias al veto y las torpes prerrogativas dadas a Stalin, venía funcionando y al menos siendo respetada. Y como estos cientos, o incluso, miles de problemas a los que millones de personas, en todo el mundo, vieron en su figura el verdadero significado del Cambio. Recuerdos de promesas de cambio se vienen a mi cabeza… El cambio no era lo que prometía cierto periodista que asumió el poder en un país andino que vendió su voto por una rueda de prensa contra un periodista electo por la mafia y una foto con un delincuente usando un curioso reloj. Interesante.

Han pasado diez días desde esa histórica mañana de invierno y los desafíos no han sido abandonados. A pocas horas de juramentar se ordenó el cierre de la cárcel ilegal de Guantánamo y las otras secretas que la CIA ha construido en 60 años en varios lugares del mundo, sobretodo en Europa y África durante la Guerra Fría.

Ganó la batalla en la Cámara de Representantes, aunque con las mayorías demócratas suficientes para hacerlo sin preocuparse, para la aprobación de un nuevo paquete de medidas de alivio para la economía norteamericana, basadas en grandes inversiones públicas y renovación de instalaciones gubernamentales para hacerlas más eficientes en el cuidado del medio ambiente.

Atacó con seriedad el equivocado estilo de vida de los ejecutivos de Wall Street que aún no han visto el problema en el que nos metieron. Y no ha descuidado la lucha contra delincuentes radicales que usan a dios como excusa para imponer sus creencias sobre ideas de violencia, racismo y discriminación.

Creó un equipo de “All Stars”, como los que se verán la semana que viene en Phoenix en el Partido de las Estrellas de la NBA, encabezados por Tim Geither y por Hillary Clinton. Unos asesores y Secretarios que con miras en solucionar los problemas económicos, pero sin descuidar los desafíos geopolíticos existentes en Oriente Próximo, África y América Latina.

Es verdad. Es un hombre y un político, lo que permite tener absolutamente claro que en el camino por delante existirá el elemento infaltable de la decepción. Pero es bueno descubrir líderes fruto de la educación, del arduo trabajo y una buena familia. Es bueno descubrir, para los que nos gusta la política, un hombre capaz de personificar la segunda mejor palabra del idioma español, Sueño.