miércoles, 20 de octubre de 2010

Medio siglo de rock and roll y ahora se acaba la función

Pintando canas, con unos vaqueros negros, unas gafas oscuras y la rebeldía del roquero intacta en el alma, Miguel Ríos repasa en su cabeza las crónicas de canciones como El Himno de la Alegría, Santa Lucía, El Blues de la Soledad y tantas otras con las que recorrió el mundo durante 50 años y que ahora lo acompañan en su tan soñado adiós de los escenarios, cuando, como los grandes toreros, se corta la coleta ante la ovación de sus miles de admiradores que se niegan a verle partir.



Aunque, como lo dice en su canción de despedida, aun tiene megas en su cabeza para otros quince minutos de gloria, Mike Ríos, como se le conocía en los primeros años, quiere decirle adiós a las giras y desordenes, evitando envejecer en los escenarios para darle paso a aquellos artistas como Pereza, M-Clan, Amaral, Juanes para que asuman la carga de mantener al rock como referente en la historia cultural de nuestro idioma.

Perteneciente a una generación de oro que comparte con Víctor Manuel, Ana Belén, Joan Manuel Serrat, con quienes hizo la gira El Gusto es Nuestro, y Joaquín Sabina, Miguel Ríos fue la voz de una juventud que encontraba en la música la ventana a un mundo en libertad y alejado de las opresiones políticas de la España Franquista, abrazando una música que para ellos, en su momento, era extraña pero universal, como la llave de entrada a una nueva sociedad.



En la década de los ochenta se convirtió en el padrino de Los Secretos, Nacha Pop, Tequila, Los Hombres G, La Unión, Ketama y tantos otros artistas que recibieron su nueva libertad con el movimiento revolucionario de la Movida Madrileña que unió dos generaciones y delineó definitivamente el mapa de la música española, y en español, hasta nuestros días.

Con ocasión de celebrar su carrera, Gran Vía, el programa de Unisabanaradio.Tv dedicado a la música española habló con el maestro desde su natal Granada.

Gran Vía: Maestro, bienvenido a Colombia, comencemos hablando de la canción que le abre las puertas del mundo, El Himno de la Alegría ¿Qué recuerda de su proceso creativo?

Miguel Ríos: El himno fue para mí esas canciones milagro, después de seis años en la industria y buscando un camino común que uniera mi lengua con la cultura proveniente de Gran Bretaña y Estados Unidos me encontré con la idea de tomar el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven y formar una canción con la que se hable a la humanidad completa sobre la libertad, sobre todo a una época específica en España, pero que también se uso para protestar en contra de guerras y dictaduras en todo el mundo.

GV: ¿Que memorias tiene de estos 50 años de carrera?

MR: Mirando hacia atrás me gusta recordar el romanticismo que nos llevo a abrazar el rock, tan lejano y maravilloso que poco a poco fuimos haciendo nuestro lenguaje. He vivido muy intensamente, ocupando 3 o 4 vidas recorridas con mucha intensidad, burlando a veces el destino para poder sentirnos libres.

GV: Volviendo por sus canciones, en Colombia lo recordamos, además del Himno, por una poderosa balada de su disco Rock and Roll Boomerang, Santa Lucía. ¿Qué recuerdos especiales le trae esta canción?

MR: Ya con este disco nosotros como artistas comenzamos a igualarnos con los artistas sajones con producciones de primera calidad. Y la canción es uno de esos éxitos inesperados, yo no pensaba incluirla, que ha traspasado generaciones y rompió con mi idea de que para ser un roquero en todo su sentido me tenía alejar de las baladas. Es una canción que te entra a la epidermis con una gran carga de emocionalidad, que aun hoy me permite unir a las personas sin importar que hayan pasado 30 años.

GV: Maestro, y para irnos. ¿Qué le dice a Colombia?

MR: Pues que le mando un abrazo muy grande y mucha suerte al país y a sus maravillosos seres humanos. Tienen un país muy interesante, al que solo pude ir con el Gusto es Nuestro en el 98 o 99, y que a mí personalmente me atrae mucho por su parte cultural, ya sea con la literatura o con la música, con gente tan atrayente como Los Aterciopelados o el único Juanes. Él está haciendo un trabajo social que representa en su esencia al rock, que a la larga es busca contar una realidad y darle la voz a aquellos que no la tienen. Personas como él son las que le aseguran una muy larga vida a la rebeldía de la juventud y del rock and roll.

1 comentario:

  1. Una buena entrevista saca lo mejor de cada quién, pero hacerlo es todo un arte.
    Que buen trabajo

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