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Un espacio para conversar sobre lo que nos deja la relación íntimamente construida entre la comunicación y las relaciones internacionales
martes, 23 de junio de 2009
Nueva forma de propaganda política
No es noticia decir que Barack Obama cambió mucho las formas de hacer algunas cosas dentro dela política internacional y también dentro de la forma de comunicar mensajes. Este ambiente se ha impregnado a toda la sociedad y han salido videos como este...
miércoles, 17 de junio de 2009
A long time ago … in a galaxy called Real Madrid
Cuando en el 2000, George Clooney y Steven Sodebergh unieron fuerzas para traer de vuelta al cine las aventuras de Ocean’s Eleven, eran concientes que el éxito de la película estaría en los actores con los que traería a la vida las historias de estos ladrones en las Vegas. Por esta razón habría que contratar a actores como Brad Pitt, Matt Damon, Andy García y Julia Roberts, cada uno de los cuales tiene sueldos cercanos a los 15 millones de dólares por film, lo que hacía imposible contar con ellos al tener un presupuesto cercano a los 90 millones de dólares.¿Cuál fue la solución? Repartir las ganancias y renunciar a ciertos derechos de imagen. El resultado: una aventura que generó más de 500 millones de dólares solo en entradas y casi el doble en merchandising y ventas de DVD’s. Esta es la misma lógica que está siguiendo Florentino Pérez en la secuela del Real Madrid de los ‘galácticos’, que en su tercer mandato ya está haciendo historia con la incorporación de Cristiano Ronaldo y Kaka.
El pasado 1 de junio, tras ser aclamado como presidente del equipo merengue al no tener opositores en el proceso electoral abierto tras la renuncia de Ramón Calderón dos meses atrás, Florentino volvió al Santiago Bernabeu, el estadio del equipo madrileño que tiene una historia parecida a esta de los galácticos que más adelante contare, con la ilusión de devolverle el glamour, la opulencia económica y el ‘triunfo’ deportivo. Todos estos elementos tienen tanto de razón como de ilusión.
En su primer mandato, Pérez reclasificó los terrenos de la ciudad deportiva del Real, renegoció los contratos publicitarios y de televisión, inició la construcción de Valdevebas (la Ciudad Deportiva del Real Madrid) devolviéndole la estabilidad económica que el club había venido perdiendo durante la década de los noventa, recordemos fiascos económicos como el de jugadores como Anelka y Congo. Pero su principal aporte al mercado fue el del concepto de los ‘Galácticos’, jugadores de primer nivel que no sólo le manifestaran al equipo merengue un juego exquisito y títulos, sino unas ganancias comerciales multimillonarias que cubrieran sus costosos fichajes y garantizaran importantes ingresos para el club.
La historia comenzó en el 2000 con el muy polémico caso de Luis Figo que costó 61 millones de euros. A partir de ahí Florentino Pérez, hasta el 2006 cuando abandonó la presidencia a la mitad de su segundo término (para aquellos que no creen en la reelección), hizo otras tres incorporaciones de este mismo nivel encabezada por Zinedine Zidane, por quien se pagó en el 2001, 71 millones de euros a la Juventus de Turín, convirtiéndose por siete años en el fichaje más caro de la historia de fútbol, seguido por el brasileño Ronaldo (41 millones de euros) y el inglés David Beckham (37 millones de euros).
Grandes jugadores que le trajeron al Madrid no solo dos Ligas de España, una Intercontinental y una Liga de Campeones, sino también duplicar sus ganancias anuales, pasando de 150 a los 350 millones de euros anuales.
Ahora en su segundo mandato Florentino llegó pisando fuerte, muy fuerte. Pocos días después cumplió la promesa electoral de su sucesor durante tres veranos y contrato a la actual joya de la corona brasileña, el volante brasileño Ricardo KAKA por 63 millones de euros, un jugador hecho a la altura de la clase y del fútbol que se respira en el Santiago Bernabeu. No contento, y obligado por un precontrato firmado por Ramón Calderón, rompió el mercado de verano con la contratación, por la tontería de 94 millones de euros, del portugués Cristiano Ronaldo, actual Balón de Oro y mejor jugador del mundo para la FIFA. Un delantero potente, hábil, goleador, de un alto compromiso profesional con su preparación pero una cuestionable actitud nocturna que recuerda las noches catalanas de Ronaldinho Gaucho en sus mejores épocas, aquellas que lo consagraron como el mejor del mundo en el 2005. Son dos jugadores como no puede haber mejores, que llegan a la ‘Casa Blanca’ para retornarle su grandeza.
En cuestión de 11 días se gastaron casi 160 millones de euros en dos jugadores, en contratos de nueve millones de euros al año por cinco temporadas, una cantidad de dinero exagerada no solo en tiempos de crisis, pero que desde la perspectiva del Florentino Pérez, un industrial exitoso como el más en España con una fortuna cercana a los 600 millones de euros, son oportunidades de negocio que le dejarán al Real Madrid cerca de 70 millones de euros en ingresos extra por cada año que jueguen en el club a raíz de ventas de camisetas, giras internacionales, contratos de televisión y nuevos sponsors, que ya en la época de los primeros galácticos dejaron cerca de 100 millones de euros.
Los 230 millones de euros invertidos en los primeros cinco galácticos de seguro se quedarán cortos al estarse hablando de los 55 que costará Ribery y los 40 que se invertirán en Villa, o en Forlán. Además, el Madrid necesita, futbolísticamente, fichar a otro volante y a un defensor por lo que la cifra seguirá subiendo marcando un récord histórico cercano a los 400 millones de dólares en fichajes en un solo verano. Una inversión apenas escandalosa en un deporte que, a diferencia del béisbol, el fútbol americano y el baloncesto de a NBA, no está acostumbrado a manejar tales presupuestos. Pero una cosa es el mercado mundial y otra el Madrid de Florentino…
Continuará…
El pasado 1 de junio, tras ser aclamado como presidente del equipo merengue al no tener opositores en el proceso electoral abierto tras la renuncia de Ramón Calderón dos meses atrás, Florentino volvió al Santiago Bernabeu, el estadio del equipo madrileño que tiene una historia parecida a esta de los galácticos que más adelante contare, con la ilusión de devolverle el glamour, la opulencia económica y el ‘triunfo’ deportivo. Todos estos elementos tienen tanto de razón como de ilusión.
En su primer mandato, Pérez reclasificó los terrenos de la ciudad deportiva del Real, renegoció los contratos publicitarios y de televisión, inició la construcción de Valdevebas (la Ciudad Deportiva del Real Madrid) devolviéndole la estabilidad económica que el club había venido perdiendo durante la década de los noventa, recordemos fiascos económicos como el de jugadores como Anelka y Congo. Pero su principal aporte al mercado fue el del concepto de los ‘Galácticos’, jugadores de primer nivel que no sólo le manifestaran al equipo merengue un juego exquisito y títulos, sino unas ganancias comerciales multimillonarias que cubrieran sus costosos fichajes y garantizaran importantes ingresos para el club.
La historia comenzó en el 2000 con el muy polémico caso de Luis Figo que costó 61 millones de euros. A partir de ahí Florentino Pérez, hasta el 2006 cuando abandonó la presidencia a la mitad de su segundo término (para aquellos que no creen en la reelección), hizo otras tres incorporaciones de este mismo nivel encabezada por Zinedine Zidane, por quien se pagó en el 2001, 71 millones de euros a la Juventus de Turín, convirtiéndose por siete años en el fichaje más caro de la historia de fútbol, seguido por el brasileño Ronaldo (41 millones de euros) y el inglés David Beckham (37 millones de euros).
Grandes jugadores que le trajeron al Madrid no solo dos Ligas de España, una Intercontinental y una Liga de Campeones, sino también duplicar sus ganancias anuales, pasando de 150 a los 350 millones de euros anuales.
Ahora en su segundo mandato Florentino llegó pisando fuerte, muy fuerte. Pocos días después cumplió la promesa electoral de su sucesor durante tres veranos y contrato a la actual joya de la corona brasileña, el volante brasileño Ricardo KAKA por 63 millones de euros, un jugador hecho a la altura de la clase y del fútbol que se respira en el Santiago Bernabeu. No contento, y obligado por un precontrato firmado por Ramón Calderón, rompió el mercado de verano con la contratación, por la tontería de 94 millones de euros, del portugués Cristiano Ronaldo, actual Balón de Oro y mejor jugador del mundo para la FIFA. Un delantero potente, hábil, goleador, de un alto compromiso profesional con su preparación pero una cuestionable actitud nocturna que recuerda las noches catalanas de Ronaldinho Gaucho en sus mejores épocas, aquellas que lo consagraron como el mejor del mundo en el 2005. Son dos jugadores como no puede haber mejores, que llegan a la ‘Casa Blanca’ para retornarle su grandeza.
En cuestión de 11 días se gastaron casi 160 millones de euros en dos jugadores, en contratos de nueve millones de euros al año por cinco temporadas, una cantidad de dinero exagerada no solo en tiempos de crisis, pero que desde la perspectiva del Florentino Pérez, un industrial exitoso como el más en España con una fortuna cercana a los 600 millones de euros, son oportunidades de negocio que le dejarán al Real Madrid cerca de 70 millones de euros en ingresos extra por cada año que jueguen en el club a raíz de ventas de camisetas, giras internacionales, contratos de televisión y nuevos sponsors, que ya en la época de los primeros galácticos dejaron cerca de 100 millones de euros.
Los 230 millones de euros invertidos en los primeros cinco galácticos de seguro se quedarán cortos al estarse hablando de los 55 que costará Ribery y los 40 que se invertirán en Villa, o en Forlán. Además, el Madrid necesita, futbolísticamente, fichar a otro volante y a un defensor por lo que la cifra seguirá subiendo marcando un récord histórico cercano a los 400 millones de dólares en fichajes en un solo verano. Una inversión apenas escandalosa en un deporte que, a diferencia del béisbol, el fútbol americano y el baloncesto de a NBA, no está acostumbrado a manejar tales presupuestos. Pero una cosa es el mercado mundial y otra el Madrid de Florentino…
Continuará…
lunes, 8 de junio de 2009
La importancia de no estar acreditados institucionalmente
“¿Por qué Kilómetro 21? Porque no queremos quejarnos más en los corredores. Porque queremos dar y exigir solución a las situaciones que se presentan. Creemos en la crítica constructiva como herramienta clave en los procesos de mejoramientos. Porque somos conscientes del valor de dejar las cosas por escrito. Porque somos concientes que como estudiantes tenemos una responsabilidad como miembros de una comunidad.”
Empezar un artículo con una cita, aunque válido en algunas oportunidades periodísticas, podría lograr una confusión con la información. Sin embargo quise comenzar esta columna con un extracto, editado, del editorial de la revista Kilómetro 21, una nueva aventura periodística de estudiantes de Comunicación Social, abierta para toda la comunidad universitaria.
En la década de los sesenta, un joven político puso de moda una frase que, adaptada a nuestra situación, podría rezar: ¿En vez de preguntarte, qué puede hacer tu universidad por ti, pregúntate más bien qué puedes hacer tú por tu universidad? Kilómetro 21 llega a esta comunidad universitaria siendo una respuesta a esa pregunta. Un espacio a través de cual, estudiantes comprometidos con su futuro y con la Universidad, quieren abrir los ojos ante las problemáticas, retos, desafíos y logros dentro de su proceso de formación.
Ahora, ¿hay cosas para mejorar? Seguramente que sí. Pero lo verdaderamente importante es ver que nuestros estudiantes no están dormidos, que tienen inquietudes, que viven, que respiran Universidad.
Ojala este riesgo tenga sus frutos y nuestros estudiantes asuman su papel, ayudando a construir la Facultad, la Universidad que todos queremos. Yo me despido con unas palabras de José Enrique Rodó en su libro Ariel, una aventura literaria que marcó la juventud latinoamericana durante el siglo XX: “Yo os ruego que os defendáis, en la milicia de la vida, contra la mutilación de vuestro espíritu por la tiranía de un objetivo único e interesado” (RODÓ, José E. (2000). Ariel. Madrid. Editorial Crítica)
Empezar un artículo con una cita, aunque válido en algunas oportunidades periodísticas, podría lograr una confusión con la información. Sin embargo quise comenzar esta columna con un extracto, editado, del editorial de la revista Kilómetro 21, una nueva aventura periodística de estudiantes de Comunicación Social, abierta para toda la comunidad universitaria.
En la década de los sesenta, un joven político puso de moda una frase que, adaptada a nuestra situación, podría rezar: ¿En vez de preguntarte, qué puede hacer tu universidad por ti, pregúntate más bien qué puedes hacer tú por tu universidad? Kilómetro 21 llega a esta comunidad universitaria siendo una respuesta a esa pregunta. Un espacio a través de cual, estudiantes comprometidos con su futuro y con la Universidad, quieren abrir los ojos ante las problemáticas, retos, desafíos y logros dentro de su proceso de formación.
Ahora, ¿hay cosas para mejorar? Seguramente que sí. Pero lo verdaderamente importante es ver que nuestros estudiantes no están dormidos, que tienen inquietudes, que viven, que respiran Universidad.
Ojala este riesgo tenga sus frutos y nuestros estudiantes asuman su papel, ayudando a construir la Facultad, la Universidad que todos queremos. Yo me despido con unas palabras de José Enrique Rodó en su libro Ariel, una aventura literaria que marcó la juventud latinoamericana durante el siglo XX: “Yo os ruego que os defendáis, en la milicia de la vida, contra la mutilación de vuestro espíritu por la tiranía de un objetivo único e interesado” (RODÓ, José E. (2000). Ariel. Madrid. Editorial Crítica)